AL SERVICIO DE DIOS Y LA HUMANIDAD

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"Entonces Jesús, al ver llorar a María y a los judíos que la acompañaban, se conmovió profundamente ...".
Juan 11:33, RVC

La idea de un Dios compasivo tiene que haber sido totalmente incomprensible para la mentalidad griega de aquel tiempo, pues sabemos que para ellos sus dioses no se involucraban en los asuntos humanos, y mucho menos compartían el pesar de sus adoradores (ver Life Application Bible, NVI, 2005, p. 1,764). Pero lo que para ellos era inconcebible, para nosotros es el corazón de las buenas nuevas. ¿Cuáles son esas buenas nuevas? Que Dios, ademas de ser infinitamente poderoso, es también supremamente compasivo. ¡Y que ese Dios, nuestro amante Padre celestial, se identifica plenamente con todo lo que suceda a sus hijos!

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Nuestro esfuerzo como padres no consiste sencillamente en que nuestros hijos hagan lo bueno, porque bien podría ocurrir que actúen correctamente solo por temor al castigo, o motivados por el interés de una recompensa. Nuestro mayor interés debiera ser que amen lo bueno. Para usar palabras del apóstol Pablo, diríamos que nuestro ideal es que estos niños crezcan amando "todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio" (Filipenses 4:8, NVI).

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Todo el tiempo Jesús estuvo consciente de los riesgos que corria al asociarse y comer con "los irregulares" de la sociedad; y, sin embargo, nunca los rechazó, nunca se alejó de ellos. Al contrario, para usar las palabras de Hans Küng, los aceptó "e hizo causa común con ellos" (Hans Küng, On Being a Christian, 1976, p. 273). ¡Vaya Salvador el nuestro! Entre una mala reputación y nuestra perdición prefirió ganarse una mala reputación, con tal de salvarnos.

Gemas escogidas


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«Debemos considerar todo deber, por muy humilde
que sea, como sagrado por ser parte del servicio de
Dios. Nuestra oración cotidiana debería ser: "Señor,
ayúdame a hacer lo mejor que pueda. Enséñame a
hacer mejor mi trabajo. Dame energía y alegría.
Ayúdame a compartir en mi servicio el amante
ministerio del Salvador."»

Elena G. de White, Ministerio de curación, cap. 40, p. 376.

Videos de presentaciones

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Estas grabaciones fueron realizadas por el personal del mismo lugar en donde se efectuó el evento.

     

Fernando Zabala

Miami, Florida, USA